El debate sobre la eventual eliminación de la franquicia tributaria de capacitación administrada por SENCE ha cobrado fuerza en los últimos días.
Si bien es legítimo cuestionar sus resultados y el uso que se le ha dado, preocupa que la discusión esté derivando en una simplificación del problema. Eliminar el instrumento no equivale a resolver las debilidades del sistema.
«La baja pertinencia de algunos programas, la débil vinculación con la productividad y la falta de medición de impacto responden a problemas más profundos, asociados a incentivos, gobernanza y diseño del mercado de la capacitación.»
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La evidencia, tanto a nivel nacional como internacional, muestra que el desarrollo en el siglo XXI requiere personas formadas en competencias avanzadas. Las Instituciones de Educación Superior contribuyen directamente al desarrollo económico, social y cultural a través de la Educación Continua y la capacitación, fortaleciendo las capacidades productivas y la competitividad del país.
Nuestro rol formador es clave para la productividad de la nación: prepara capital humano altamente calificado, capaz de aplicar conocimiento disciplinar, innovar y responder a las necesidades del país y sus regiones.
Desde la perspectiva de la Red Universitaria de Educación Continua, el desafío radica en instalar un Sistema de Formación para el Trabajo de calidad que mejore la empleabilidad, incremente la productividad empresarial y contribuya al desarrollo del país.
«Proponemos abrir el debate con un diálogo constructivo y propuestas basadas en evidencia que permitan construir, más allá de la Franquicia Tributaria, un sistema de Formación para el Trabajo que responda de manera eficiente y pertinente a las necesidades de crecimiento y desarrollo de Chile.»
